Ingrid Betancourt  Un rapto que le sirve a mucha gente

Son 12 años ya que Ingrid Betancourt ha abandonado su vida tranquila de madre de familia expatriada para volver a su país y luchar por cambiar el futuro de su patria. Su país, Colombia, se encuentra al borde del colapso, desangrado por años de guerra. Prensada entre la guerrilla marxista, los paramilitares, los carteles de la droga y los políticos impotentes o corruptos, poca gente se ha atrevido a levantar su voz para ofrecer otra visión al pueblo colombiano. Ingrid Betancourt está determinada a hacerlo. 

Ella condena la corrupción y la violencia. Lucha por el desarrollo regional, en favor de los más desposeídos. Fue primero elegida diputada en 1994, luego senadora en 1998. Funda su propio partido Oxígeno y se presenta a las elecciones presidenciales de mayo 2002.

Pero el pasado 23 de febrero cuando iban rumbo a San Vincente del Caguán, Ingrid y su directora de campaña Clara Rojas (ahora candidata a la vicepresidencia) fueron raptadas por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Ingrid ha sido la espina en el zapato de todos aquellos que llevan a la ruina a Colombia en detrimento de los colombianos. Ella lucha con la energía del que no tiene nada que perder. No nos engañemos: el rapto de Ingrid le sirve a más de uno.

Hablar de ella es su mejor oportunidad de quedar con vita...

El rapto es práctica corriente en Colombia. El asesinato también. Hoy Ingrid estaría quizás muerta si su lucha no fuera conocida más allá de las fronteras de su país. 

Que pensemos que Ingrid sea o no la mujer providencial para Colombia, eso no importa. Esta mujer valiente, decidida, que ha sacrificado todo para su país, merece, como otros miles de rehenes, no caer en el olvido mediático. Debemos procurar que hablen de ella, es su mejor oportunidad de sobrevivir. No importa donde estemos, debemos hacer de tal manera que hablen de ella. 

El comité de apoyo a Ingrid Betancourt tiene como objetivo ayudar a la liberación de Ingrid Betancourt y de Clara Rojas. Su detención podría ser larga. Debemos asegurarnos de que el gobierno colombiano sepa que los canadienses siguen el caso de muy cerca. Se trata de que los medios continúen hablando de Ingrid, que nuestros hombres políticos tomen posición y que la diplomacia se involucre en la búsqueda de una solución negociada. Olvidar a Ingrid y a Clara es condenarlas.


AlterFocus : Ingrid Betancourt et ses enfants www.Betancourt.info