El
próximo 23 de febrero, hará 5 años desde que Ingrid Betancourt está
privada arbitrariamente de libertad. Rehén de un conflicto interno que
ensangrienta a Colombia desde hace medio siglo.
Ingrid comparte este
lastimoso destino con muchos más, algunos de ellos llevan ya cerca de
diez años, en una de las selvas más inhóspitas de este planeta.
Se ha convertido en el
símbolo de ellos, y ha dado su nombre y su rostro a los miles de
anónimos y a todos cuantos sufren de una guerra sucia hasta ahora mal
conocida por la comunidad internacional.
Entre los millares de
víctimas de esta práctica bárbara, Ingrid constituye, con 56 otros, un
grupo indisoluble de rehenes "intercambiables" para quienes no
se pide ningún rescate, y a quienes, sus secuestradores, la guerrilla de
las FARC, quieren liberar mediante un intercambio por guerrilleros
encarcelados.
La Federación
Internacional de los Comités Ingrid Betancourt, que reagrupa en Europa y
en otros lugares unos 50 comités, lucha desde febrero del 2002, sostenida
por más de 1.750 municipios los cuales representan todas las tendencias
democráticas. El combate que llevamos juntos no es político; es una
acción ciudadana que quiere defender los derechos humanos elementales
entre otras cosas, el de la vida y la libertad.
En el momento en el que
Ingrid y Clara empiezan su sexto año de detención, queremos lanzar
varios llamamientos.
Llamamos a la razón
tanto al Gobierno colombiano como a las FARC, y les instamos a que se
sienten por fin a la mesa de negociaciones, para concluir cuanto antes un
acuerdo humanitario conforme a la Convención de Ginebra y al Derecho
Internacional Humanitario en general, porque es la única solución viable
para poner fin a la pesadilla de los rehenes y de sus allegados.
Invitamos a todos los
gobiernos de Europa y al conjunto de la Comunidad Internacional para que
sigan al ejemplo de la Unión Europea que, por la voz de su
representante en Bogotá, manifestó su firme apoyo a la conclusión de
este acuerdo humanitario y manifestó con vigor su oposición a las
operaciones de rescate por parte del ejército, operaciones que ya sabemos,
ponen gravemente en peligro la vida de los rehenes.
También les pedimos
manifestar concretamente su solidaridad con los esfuerzos de mediación
desplegados por los gobiernos Suizo, Francés y Español, que intentan
desde hace tiempo, por vía diplomática y misiones in situ, posibilitar
un acuerdo entre las dos partes del conflicto. Este grupo de países
" amigos de Colombia ", ha sido y sigue siendo impulsado hoy
día por Francia, único actor exterior verdaderamente implicado en la
búsqueda de una solución y necesita, más que nunca, el apoyo de todos
sin excepción.
Sólo una presión
internacional constante y determinada puede obligar a negociar a ambas
partes. Si actuar por la libertad, la vida y la paz es sinónimo de
grandeza, los secuestros, la guerra y la muerte son la vergüenza de los
que se rebajan a eso.